La víctima pinchó el enlace que le enviaron e introdujo los códigos que le mandaron, pero su entidad bancaria no autorizó los cargos superiores a mil euros que pretendían los ciberdelincuentes
La magistrada no ve indicios de que el acusado acabara con la vida de los canes al no haberse encontrado la escopeta y no existir testigos de los hechos