El chico, de 20 años, sabía nadar, pero por cansancio o por un calambre no conseguía salir del agua. «Si no lo sacan y llega a esa zona de corrientes, se hubiera ahogado», afirma un testigo
Mariscadoras, repartidores, obreros... Cuando el calor aprieta y los termómetros llegan a superar los 40 grados en algún caso no siempre pueden ponerse a cubierto