Educada y elegante, dejó los convencionalismos a un lado para ser emprendedora en tiempos imposibles, cuando montó una pensión en Pontevedra mientras criaba a cinco hijos. Murió a los 103 años
El penado pedía que le rebajaran un año de cárcel, pero la nueva legislación llevaría su condena hasta los 12 años por haber agredido a un menor de 16 años