Xunta y Concello dan por hecho el cierre de Tabacos y buscan salidas para la plantilla

Fraga pide a Altadis una solución social y económica para los trabajadores No hay remedio y la esperanza se apaga incluso antes de que la chimenea de A Palloza deje de humear. El cierre de la fábrica de Tabacos de A Coruña parece un hecho irreversible. Ni siquiera se mencionó una posible marcha atrás. Tras la primera reunión con Altadis, ni Fraga ni Vázquez aludieron ayer a un hipotético mantenimiento de la actividad. Echado el cerrojo, la vista se dirige ahora a los daños co-laterales. Parco en palabras se quedó el presidente de la Xunta tras el encuentro. Y sólo anunció que, de la mano del Ayuntamiento y del grupo tabaquero, se buscará la manera de ofrecer otra alternativa de futuro a los trabajadores de la factoría coruñesa que no sea el traslado a Logroño.

Todo el solar de la Fábrica de Tabacos fue cedido a la empresa por el Concello

El alcalde se reunirá en Santiago con Manuel Fraga y el presidente de Altadis El alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, confirmó ayer que todo el solar que ocupa la Fábrica de Tabacos fue cedido a la empresa por el Ayuntamiento, lo que a su entender da más argumentos al Concello y a los trabajadores para impedir cualquier operación urbanística por parte de Altadis.

El comité de Tabacos cree que la Xunta apoya el cierre de la fábrica

Los trabajadores reanudaron las movilizaciones El comité de empresa y los representantes de los sindicatos de la Fábrica de Tabacos se concentraron ayer en la Delegación de la Consellería de Industria, reanudando así las movilizaciones en defensa de los puestos de trabajo. Un portavoz de los manifestantes afirmó que la Xunta apoya el cierre de la factoría coruñesa y es cómplice de Altadis.

Telefónica, un bocado apetecible

La compañía española está en el punto de mira de varias operadoras internacionales para una posible fusión La salida de Juan Villalonga de la presidencia de Telefónica ha abierto un período de incertidumbre en la compañía. En este contexto, la empresa que ahora dirige César Alierta está en el punto de mira de varias operadoras internacionales. British Telecom (BT) es la candidata mejor situada para una fusión.

Alierta sustituye a Villalonga al frente de Telefónica, pero tendrá menos poderes

EL FIN DE UNA ETAPA El ex-presidente de la operadora aseguró a los sindicatos que ha dimitido «por estar enormemente presionado por el Gobierno» César Alierta es desde ayer el nuevo presidente de Telefónica, en sustitución de Juan Villalonga, con vocación de continuidad pero con menos poderes ejecutivos de los que disfrutaba su antecesor, según confirmaron fuentes cercanas a la reunión del consejo que se celebró ayer. Aunque en la nota oficial se asegura que el nombramiento de Alierta se decidió por unanimidad y a propuesta del propio Villalonga, éste confesó a los sindicatos que dejaba la empresa ante la presión del Gobierno. A pesar de todo, no se va con las manos vacías. Su finiquito se calcula cercano a los 4.500 millones de pesetas.

Villalonga se va con 4.500 millones de compensación

César Alierta accede a la presidencia de Telefónica con sus poderes recortados Tal y como había pactado con los accionistas mayoritarios, Juan Villalonga presentó ayer su dimisión como presidente de Telefónica y propuso para sustituirlo a César Alierta, consejero de la operadora y co-presidente de Altadis. El finiquito que percibirá Villalonga rondará los 4.500 millones de pesetas. Aunque oficialmente la renuncia responde a discrepancias con el consejo de administración sobre la estrategia de la compañía, el ya ex-presidente de Telefónica reconocía ante los sindicatos que era consecuencia de la presión del Gobierno. Alierta accede al cargo con vocación de continuar la tarea iniciada por su predecesor, pero con unos poderes ejecutivos mucho más recortados.