El número de defunciones se disparó en Galicia a partir de la década de los noventa Al comenzar el siglo XX Galicia presentaba una elevada tasa de mortalidad, 22,4 defunciones por cada mil habitantes. El dato es propio de sistemas demográficos preindustriales. Se asociaba a bajas esperanzas de vida al nacer, que era de 35 años y se debía esencialmente a las carencias socioeconómicas y sanitarias, ya que los mayores de 65 años no representaban más que el 5,1% de la población. El progreso general y los avances en la medicina propiciaron el aumento de la esperanza de vida y los descensos absolutos y relativos de la mortalidad. Con una composición por edades muy joven, la inflexión de la mortalidad fue espectacular. En los 50 se redujo a 9,7 personas por mil habitantes. A partir de entonces comenzaría otra fase.