Juan y Cecilia, una pareja de octogenarios, contrajo ayer matrimonio eclesiástico en la iglesia de Bembrive ¿Quién dijo que la tercera edad es tiempo de iniciar el repaso, de deambular por los parques, de jugar a la brisca o de cuidar a los nietos? Juan y Cecilia, una pareja que suma 161 años, demostraron ayer que esa edad, a la que se ha dado tantos nombres, se puede dedicar a proyectos comunes y, sobre todo, a la ternura, algo para lo que, creen, siempre hay tiempo. La pareja, que convive en la residencia asistida del Meixoeiro, celebró su enlace eclesiástico, seis años después de contraer matrimonio en el juzgado.
Mª JESÚS FUENTE