El ex presidente catalán ha rechazado tener ningún tipo de «resentimiento» hacia sus adversarios, ya sean de su anterior partido, o de las filas nacionalistas.
En ocho años ha cambiado el rostro de los principales dirigentes territoriales del partido, que hoy tienen menos capacidad de desestabilizar a Ferraz que la que tuvo la vieja guardia.
La bolsa de ciudadanos indecisos puede alterar las urnas, aunque los partidos confían en que los debates televisivos ayuden a evitar un masivo voto en blanco