La familia Franco ha rehabilitado los salones y las habitaciones del histórico pazo del municipio de Sada Desde que, en 1975, Francisco Franco utilizó por última vez el pazo de Meirás nadie había vuelto a vivir en él. Un incendio en 1978 contribuyó a aumentar el estado de abandono de la construcción e incluso se especuló con la posibilidad de que la Xunta adquiriese la propiedad. Este año, un cuarto de siglo después de la muerte del general, su hija, Carmen Franco, ha emprendido la rehabilitación de la casona y de la parte exterior de la misma. Tras la importante reforma, ha recuperado el esplendor de antaño.
PABLO PORTABALES