Las familias de los once franceses que murieron en el 2002 denuncian un doble lenguaje y una clara «obstrucción política» para impedir que avance la investigación.
La reunión permitirá a la jerarquía de la Iglesia abordar una de las crisis más graves que ha atravesado la institución, acusada de haber encubierto por años a curas que abusaban sexualmente de menores.