«Está loco», dice una psiquiatra que lo atendió tras arrojar a la mujer, aunque él lo negó todo y dijo que solo la encerró en el lavadero por miedo a ser envenenado. Las forenses lo ven «inimputable»
Cientos de pensionistas transalpinos emigran hacia ciudades como Lisboa para disfrutar del clima y la calidad de los servicios y, sobre todo, extraer mayor rendimiento de su dinero