El primer ministro de Italia ha comenzado muy sonriente el año político un mes después de que fuera golpeado con una miniatura de la catedral de Milán.
Recorta los tiempos de los juicios y produciría la prescripción de miles de procesos, incluidos los dos que tiene pendientes el primer ministro italiano.
La manifestaciones y la heterogénea composición del Gobierno son los mayores obstáculos a los que se enfrenta el primer ministro, ya que Berlusconi no planta batalla