Dice que fueron las editoriales y las librerías las que lo encasillaron en ese género: «Es un debate que lleva años, lo he sufrido mucho pero ya no me interesa ni me importa. Lo que me interesa es que la gente lo disfrute»
O síndrome da impostora é o fío condutor dun cómic que a autora pensaba que «ían ler vinte persoas» e resulta que non: «Hai moita xente que se sinte identificada»