El hombre, de 55 años, le tenía a los ejemplares hasta paraguas para evitar que los quemase el sol y le indicó a la policía local que lo pillaron a solo días de recoger la cosecha
Sanxenxo iza la bandera roja en todos sus arenales tras recogerse más de cien ejemplares en una sola playa de una especie ante la que, en caso de picadura, «no hay que lavar con agua dulce»
Jefes y a la vez trabajadores, reivindican su derecho al descanso: «La gente, en general, se acostumbra y reacciona bien, a nosotros nos ayudan a vaciar las estanterías», cuenta un frutero de Pontevedra que coge un mes de descanso