Arantxa Otero, que compró la primera entrada que se vendió en taquilla para el concierto de Ricky Martin, y su sobrino Mario madrugarán hoy para poder disfrutar esta noche del recital del puertorriqueño
La intolerancia de un compañero a una proteína de la leche les llevó a elaborar un libro que ha viajado ya a Barcelona, Alemania, Nueva York o California