Decenas de personas se quedaron sin poder ver «O lapis do carpinteiro», que levantó una gran expectación en la Mostra Hasta dos, o incluso tres veces, se habría vuelto a llenar el salón del Concello si hubiese varias funciones de «O lapis do carpinteiro». Eran las nueve de la noche -hora de apertura de la taquilla- y el número de personas esperando se acercaba al centenar. En el momento en que comenzó la venta fue visto y no visto. Hubo quien aguardó inocentemente a que los abonos no pasasen por taquilla, pero no tuvo demasiada suerte. Los organizadores hacían lo que podían, pero el salón de actos es lo que es. Después de acomodar a más de 250 aficionados, comenzó el espectáculo. Salvo los problemas de altura del escenario, Sarabela no defraudó y su adaptación de la novela de Manuel Rivas consiguió poner al público en pie por primera vez en la Mostra.
MAICA SIMÓN