A los dos marineros de Cangas, a quienes le intervinieron treinta kilos de cocaína en el buque en el que navegaban, se les acusa de un delito contra la salud pública.
Ignacio López Chaves y Nava Castro denuncian que tuvieron que presentarse pesonalmente en la sede de la Autoridad Portuaria para poder consultar la documentación solicitada en el Parlamento y el Congreso.
Entre 1741 y principios del siglo XIX, armadores y comerciantes locales obtuvieron la autorización para atacar sin piedad a los buques que abastecían a Inglaterra