El régimen de Kim Jong-il culpó además a Estados Unidos, principal aliado de Seúl, de haber sembrado la disputa en las inestables aguas del Mar Amarillo.
«No es que les puedan dictar lo que deben hacer, pero sí pueden enviar un mensaje claro de que tienen que cambiar su actitud», han señalado desde Washington.
Cree que sus armas nucleares son su única baza para negociar ayudaLos militares insisten en que solo manteniendo la tensión se puede forzar a EE.UU. a sentarse a negociar
Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia rechazaron la agresión y se mostraron preocupados. La ONU no mantendrá ninguna reunión al respecto.
Las declaraciones fueron realizadas antes de la reunión de emergencia del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, con varios ministros en el «bunker» de la oficina presidencial.
Dos militares surcoreanos han fallecido y otros doce han resultado heridos en el ataque. Seúl ha señalado que, en caso de que se produzca otra provocación similar, habrá «una dura represalia».