A Academia destada a súa «calidade, a vocación abertamente comunicativa e o carácter variado da súa obra», así como «un compromiso inequívoco coa lingua galega»
Aprendió a cocinar para ganarse la confianza de su padre y montó su negocio para ser independiente si un día la vida le daba la vuelta a ella y a sus nueve hijos. Ana María González fue pionera en colocar la gastronomía en el lugar que se merece.