El meta argentino detuvo en Huelva su quinto penalti como celeste y una vez más utilizó la psicología para distraer al rival, luego se sintió culpable y consoló a Arpón
¡Que el ritmo no pare!, dice el estribillo de moda, que conocen sobre todo los amantes del ciclismo. Este lema lo pretenden aplicar los jugadores del Celta a este comienzo de temporada de están realizando. Llevan un pleno de cuatro victorias en los cuatro partidos oficiales disputados.