El infractor vivía en Vigo y, en el confinamiento del 2020, se desplazó a Ribadavia a cuidar a su madre dependiente. Fue reconocido con un agente y este le sancionó por no llevar la mascarilla, no usar el cinto, no ponerse el chaleco reflectante y girar de forma brusca.
El pleno aprobó la reforma de la instalación deportiva municipal, que conlleva una inversión de 1,3 millones de euros por parte de tres administraciones