Un teniente coronel legó una finca de 3.800 metros cuadrados y 30.000 euros para construir una residencia de ancianos Un militar pontevedrés, Miguel Martínez Fernández, dejó en herencia a la Diputación una finca de «setenta y dos concas y un tercio» (unos 3.800 metros cuadrados) y 5 millones de pesetas (30.050 euros) para edificar una residencia de ancianos. La herencia fue aceptada ayer por la comisión de gobierno del organismo provincial pontevedrés que, a partir de la próxima semana, intentará dar cumplimiento a las disposiciones testamentarias. Miguel Martínez, un hombre de reconocidas convicciones religiosas que se autodefinía como católico practicante, apostólico y romano, había nacido en Ribadumia, municipio donde se pretende levantar la residencia. Cuando redactó el testamento, vivía en A Coruña, si bien pasó largas temporadas en Pontevedra, según indicó ayer el vicepresidente de la Diputación, Rafael Louzán, al dar cuenta de la donación.
A. C.