ARTURO LEZCANO El Amigo del Lector tenía la esperanza de haber recibido, a su retorno de las vacaciones, por lo menos tantos «correos» como Richard Gere, si no como Antonio Banderas o Tom Cruise. Nada de eso, sin embargo. Se ve que el «ferragosto» popularizado por los italianos como tantas otras cosas, está aclimatándose hasta tal punto aquí, que pronto alcanzaremos la cabeza. No faltan, claro, los celosos correctores del lenguaje, siempre en lo cierto, ni los integristas habituales de todos los colores, dispuestos a sus interpretaciones particulares y contrapuestas. A todos, ellos, con excepción de los anónimos impenitentes, les contestamos. Primero nos ocuparemos de dos denuncias de alguna gravedad y diferente índole.