«Dimos el primer paso de un trabajo que espero que fructifique en contratos concretos para iniciar una senda estratégica como lo hemos hecho con Pemex», asegura
«El aire es mi hogar», dice este aventurero austríaco de 43 años que empezó a saltar a los 16 y fue parte de las fuerzas especiales de demostración de su país.