El buen tiempo colaboró para que centenares de personas acudieran a la 46 edición de la Festa da Augardente de Portomarín. Los asistentes pudieron saborear la aguardiente artesanal, así como las anguilas del río Miño.
Ni los miradores del cañón, ni las iglesias románicas. Si algún lugar de la Ribeira Sacra da estos días la sensación de estar masificado es la fervenza de Auga Caída