? En septiembre de 1890, apenas encaramado a un nuevo turno al frente del Gobierno, Cánovas del Castillo recibió una carta singular: cuatro mil vecinos de Valdeorras le pedían exención de impuestos «para que a este desgraciado país no le falte un pedazo de pan negro y escaso». Los remitentes, que hablan en nombre de Galicia -«porque toda ella llora nuestra desgracia»-, afirman que su comarca «se ve hoy afligida moral y materialmente por una plaga aterradora». Veinticinco años atrás, la filoxera había desembarcado en Oporto e iniciado el sistemático exterminio de los viñedos que encontraba a su paso.
? Fernando Salgado