En las residencias de mayores más pequeñas de la zona el confinamiento se vivió en familia pero también con muchas precauciones. El buen tiempo abre una ventana al aire libre a los jardines de algunas y la desescalada se ve por parte de los directores con precaución. El sentir común se repite como un mantra y es el de «no bajar la guardia» y seguridad ante todo.