Los vecinos del asesinado Juan Priede protestaron en silencio con el respaldo de Ibarretxe y Saramago Orio ocupa una pequeña lengua de tierra aprisionada entre la ría que le da nombre y las escarpadas montañas verdes. La geografía parece querer ahogar a este pueblo guipuzcoano, pero no lo logra. Lo que realmente asfixiaba ayer a los oriotarras era el temor a hablar en voz alta de lo sucedido, del asesinato de su vecino, o incluso amigo, Juan Priede Pérez. «Es que aquí nos conocemos todos y con lo pequeño que es esto es mejor no meterse en política», señalaba una señora mayor en la plaza del pueblo.
MELCHOR SÁIZ- PARDO