La Liga persigue desde hace años acabar con el partido en abierto, con el que convive desde 1997 por la llamada «ley Cascos», ya que entiende que se trata de «una expropiación sin contraprestación de sus derechos».
En Amberes, Kim Clijsters y Yanina Wickmayer pusieron a Bélgica con ventaja y con un pie en las semifinales al hacerse con los dos primeros encuentros.