El músico neoyorquino, nuevo referente del pop inteligente, defiende el pirateo informático de sus canciones Moby, por entonces un talento más bien oscuro, reventó en 1999 con «Play», disco que vendió 10 millones de copias en el mundo. Las canciones de «Play» se convirtieron en banda sonora de docenas de anuncios (aún suenan, por ejemplo, en las cortinillas de TVE). Moby (un vegetariano rapado al cero, ex-punki, cristiano y ecologista) es un geniecillo autosuficiente. Parapetado tras un par de ordenadores y una docena de teclados, compone y graba en su monacal nave del Lower Manhatthan, desde cuya ventana vio caer las Torres Gemelas.
LUIS VENTOSO