El Congreso dio ayer luz ver a la reforma del Código Civil con escasos avances para la segunda generación Quizás por tan esperada, la reforma del Código Civil aprobada ayer supo a poco. Supone mejoras innegables para los hijos de emigrantes, lo cual beneficiará a miles de descendientes de gallegos, pero deja a la segunda generación (a los nietos) sin la nacionalidad española directa. El PP, con los votos a favor de CC y CiU (que sin embargo no apoyaron el mismo dictamen aprobado ayer a su paso por la comisión), sólo concedió a los nietos de emigrantes una tímida concesión: podrán conseguir la nacionalidad española tras haber residido en España un año, en lugar de los dos que se exigían anteriormente. Los populares entienden que la puntualización hecha en la Ley de Extranjería, que les permite optar a trabajos en España en sectores donde hay saturación, ya resuelve su llegada al país. La oposición espera cambios en el Senado.
PALOMA ABEJÓN