La liberación de los secuestrados ha provocado una fuerte polémica en Corea del Sur por las especulaciones de que Seúl pudo pagar un rescate de 20 millones de dólares a los talibanes.
Dos de los rehenes fueron ejecutados, mientras que el 11 de agosto los talibanes liberaron a dos mujeres que se encontraban enfermas tras intensas negociaciones con la delegación de Seúl.