Frances Inglis, de 57 años, justificó su acción explicando que sentía que no tenía más remedio que liberar a su hijo, Thomas, del «infierno en vida» que suponía su estado vegetativo.
Este tipo de leche genéticamente modificada está a la espera de recibir luz verde de los reguladores sanitarios europeos y, si se aprueba, comenzará comercializarse a finales de este año.
«La disciplina importa más que el talento o la suerte», dice un genio precoz que debutó con cinco años, abrió los juegos de Pekín y tocó en la entrega del Nobel a Obama.
Una nueva generación de politoxicómanos propicia un repunte de esta droga, cuyas incautaciones pasaron de 4,2 kilos en el 2008 a 40 durante el año pasado
En uno de los diez países más pobres del planeta, la viguesa Susana Balo participa en un programa de lucha contra la malaria, el sida, la tuberculosis y el olvido del Norte