José Manuel López, farmacéutico ourensano, colabora en un proyecto del Gobierno mauritano para luchar contra la tuberculosis Tras horas de marcha por la arena, nuestro todoterreno hace su entrada triunfal en Nouakchott, la capital de Mauritania. Nos cruzamos con decenas de vehículos destartalados con las puertas abiertas para facilitar la ventilación -aquí, hombres y ganado viajan juntos-. El turbante nos defiende del sol y el viento, pero también de los controles de la Gendarmerie: el tocado local nos acredita como extranjeros con afinidad a la tierra. En el Palmera Pizza, un restaurante propiedad de un canario, encuentro a José Manuel López, farmacéutico ourensano que trabaja en Nouakchott con Médicos del Mundo (MDM).