Algunos medios apuntaban a que la persona que logró llevarse el Óscar fue el ilusionista estadounidense David Copperfield, un extremo que él mismo se encargó de desmentir en la red social Twitter.
La rareza del tipo de piel empleado, de cocodrilo porosus, con escamas muy pequeñas, así como su color rosado, hicieron que en pocos meses se duplicara el precio inicial.