Con estas decisiones, que se suman a las adoptadas por Liechtenstein, Andorra y en cierta medida Bélgica, tratan de evitar entrar en la «lista negra» de paraísos fiscales.
Estas redes unidas a los blogs se llevan el 10% del tiempo que los usuarios dedican a navegar, una cifra que ya supera los minutos dedicados por los internautas al correo electrónico.