La selección se enfrenta a su propia historia y a la realidad del torneo: los segundos de grupo ganan en cuartos, y los que sumaron tres victorias están en la calle.
En sus duelos con la «azzurra», España ha sufrido arbitrajes penosos, el infortunio de toparse con la madera, un gol anulado, otro en propia meta y penaltis no señalados