España sigue sin contar con un sistema de alerta temprana y detección de maremotos. Aunque el riesgo es bajo, la historia recuerda que una tragedia de estas caracteríticas no sería imposible
La lluvia, la falta de máquinas para desescombrar y las rutas cortadas por los deslizamientos de terreno, dificultan la búsqueda de las «miles» de personas atrapadas bajo los escombros.