Según «The Times», la República Islámica completó en 2003 un programa de investigación para producir armas con uranio que podría hacer factible la construcción de una bomba en el plazo de un año.
Los manifestantes fueron reprimidos con gases lacrimógenas y golpes de porra.
Justifican las protestas dando a entender que los manifestantes intentaban provocar desorden en la ciudad.