Todo el país guardó un minuto de silencio en el momento en el que se produjo, frente a la costa de Miyagi, un terremoto de magnitud 9 que desencadenó la mayor tragedia en el país asiático desde la II Guerra Mundial
Unos cinco millones de damnificados necesitan comida y agua urgentemente, mientras el Gobierno filipino declara el estado de calamidad nacional y moviliza al Ejército
La filtración, de unas 300 toneladas de líquido, se produjo en uno de los casi mil tanques que se construyeron como medida de emergencia tras el terremoto del 2011