El primer ministro chino calificó el incidente de «despreciable» después de que un miembro de la audiencia le arrojase un zapato y le gritara «dictador».
El Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz 1989, vive exiliado en India desde 1959, cuando huyó de Tíbet tras el aplastamiento por parte de Pekín de una sublevación de la población tibetana.
El encuentro «interfiere de manera grave en los asuntos internos de China y ha herido profundamente los sentimientos del pueblo chino», según un portavoz del Ministerio de Asuntos exteriores.
La presión china y su potencial económico han hecho que los líderes occidentales se lo piensen dos veces antes de reunirse con el líder espiritual del Tibet.