No obstante, el servicio geológico de Estados Unidos, que vigila la actividad sísmica en todo el mundo, redujo la magnitud de este movimiento telúrico a solo 4,4.
Se trata de la primera observación directa que demuestra una conexión entre los tsunamis y la rotura de icebergs a miles de kilómetros, según señala el equipo investigador.
Durante los actos conmemorativos en la zona donde cayó la bomba en 1954, el primer ministro reiteró su llamamiento a la supresión de las armas nucleares.
Los niveles se detectaron frente a una conducción de aire, a la cual se cree que pudieron adherirse sustancias contaminantes cuando se ventilaron gases radiactivos para rebajar la presión del reactor 1.