A pesar de que las autoridades han decretado el toque de queda, en varias localidades chilenas turbas de personas llegaron hasta los establecimientos comerciales para llevarse agua, alimentos y artículos de primera necesidad.
Un seísmo de magnitud 8,8 aterrorizó al país la madrugada del sábado, poniendo en alerta a los países del Pacífico por temor a tsunamis y olas gigantes.