El ex líder de Batasuna apenas recibe visitas y su papel dentro de la organización ha quedado relegado frente a los «duros», que apuestan por recrudecer el terrorismo
El otrora líder de Batasuna sigue en la cárcel olvidado, apartado de la vida pública y sin recibir apenas visitas de otros miembros de la izquierda aberzale.