Los primeros expedientes a las navieras por burlar el cupo de visitantes a las islas se remontan al 2011, pero la tibieza de las sanciones ha favorecido la reincidencia en un negocio que mueve más de 10 millones de euros al año.
Los guardas contabilizaron en torno a 4.000 visitantes de más tan solo dos días, el 3 y el 5 de agosto. Además, también se han detectado faltas como utilización de otros muelles e incumplimientos de horarios