José María Martín Carpena era un hombre corriente, que vivía en un piso de clase media y disfrutaba con el fútbol y las tradiciones Era, como tantos otros asesinados por ETA, un hombre normal y corriente. José María Martín Carpena tenía sus aspiraciones políticas colmadas con su concejalía, no esperaba hacer carrera en la política. Vivía en su casa de siempre, en el piso de clase media que compró de soltero en la barriada Nueva Málaga, una adquisición que, decía, era el negocio de su vida. Cuando llegó a la poltrona municipal, el cambio de estatus de este funcionario de la Seguridad Social no le hizo pensar en una residencia de más tronío. Disfrutaba con el fútbol, con las tradiciones de su tierra y era conocido por su carácter conciliador y tranquilo.
RAMÓN GORRIARÁN. Colpisa