Cardenal lamentó la ausencia de detenciones por la «kale borroka» en 2000, año en que ETA alcanzó su «cota más sangrienta» El Rey presidió ayer la apertura del Año Judicial, acto que tuvo un regusto a incompleto. Ni PP ni PSOE cumplieron su promesa de cerrar la renovación de los 20 vocales del Consejo Judicial y los cuatro magistrados del Constitucional que finalizaron su mandato. La ceremonia estuvo presidida por la condena al ataque contra Estados Unidos y las propuestas de cooperación internacional contra el terror. Además, el fiscal general, Jesús Cardenal, presentó la Memoria de la Fiscalía del 2000, año, según afirma, que ETA alcanzó su «cota más sangrienta» y que se caracterizó por la falta de detenidos por la «kale borroka».
RAMÓN GORRIARÁN