Crónica de un peregrinaje durante 1.165 kilómetros a través de la llamada Vía de la Plata bajo el calor de agosto El pasado 16 de agosto, a las 9 de la mañana, Javier ponía en marcha su moto de cross Suzuki DR125 en la plaza de la Catedral de Sevilla. Tenía por delante 1.165 kilómetros de caminos polvorientos, senderos de montaña, veredas por llanuras interminables y corredoiras ondulantes. Pero sobre todo, le esperaban siete días de calor e incógnitas: ¿estarían señalizadas las vías pecuarias, cañadas reales y restos de calzadas romanas que lo conducirían hasta Santiago? ¿Habría albergues suficientemente dotados? Javier es un peregrino veterano. Se ha hecho el Camino Francés a pie y en bicicleta. Opina que la Vía de la Plata ha sido la ruta más dura de todas. «En primer lugar porque es el camino peor señalizado, en segundo lugar porque es la primera vez que peregrino solo, en tercer lugar porque a pie controlas tu cuerpo, pero la moto no la dominas igual».