La Comisión Europea estima que la fusión de los astilleros españoles era inevitable
GRAN OPERACIÓN EN EL SECTOR NAVAL Bruselas sólo pondrá reparos si las condiciones del acuerdo conculcan la legislación en materia de competencia y de ayudas de Estado «¿Sorprendidos? De ninguna manera. Era inevitable». Este comentario de un alto cargo de la Comisión Europea resume la reacción de Bruselas ante la fusión de Bazán y Astilleros Españoles (AESA). El Ejecutivo comunitario se pronunciará sobre el asunto cuando haya recibido el obligado informe de Madrid y haya analizado con detalle las condiciones del acuerdo. Otra cosa es el expediente que instruye la Comisión Europea por los 10.000 millones de pesetas que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) «regaló» a AESA. Este procedimiento sigue su curso y la nueva sociedad asumirá las consecuencias.