María Pita se descentraliza
El palacio «reparte juego» entre más de 50 centros administrativos distribuidos por toda la ciudad La descentralización sube a los altares de la moda. Por lo menos la palabreja. Desde las oficinas de Bruselas hasta el más recóndito municipio, las administraciones intermedias juegan a repartirse competencias, euros y asignaturas pendientes. Triunfa la periferia y el centro urbano se queda desierto, a solas con sus oficinas bancarias y sus tiendas de lujo. Hay que «repartir juego» por todo el mapa urbano y hasta el gobierno de Vázquez, apologeta del municipalismo, se decide a plantar sus picas más allá del número 1 de María Pita. El palacio se ha convertido en el «pivote» que distribuye balones entre más de 50 centros administrativos del Concello.