«Siento su presencia aquí, la siento fuerte», clamó el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, por más de 40 años el secretario privado de Karol Wojtyla y considerado su «hijo putativo».
Argumentan que el entonces pontífice «traicionó» a la población más pobre de Latinoamérica al no prestar su apoyo al arzobispo salvadoreño asesinado hace 31 años.
Aseguró a una madre italiana que tiene un hijo en coma vegetativo desde hace dos años que el alma del joven no le ha abandonado y sigue presente en el cuerpo.
El Varicano ya había anunciado en diciembre pasado su intención de crear un fondo de solidaridad para indemnizar a las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico.